+AA – Parte III.

Disculpa,

Por haber sido tan antipática y odiosa.

Por ser tan reservada y poco expresiva.

Por haberte hecho sentir mal, debido a mi falta de determinación a estar contigo.

Por haber sido la causante de varias de tus lágrimas.

Por no buscarte cuando realmente pude hacerlo.

(No te llamé durante tu viaje con tu abuelo, porque no quería que tu familia pensara era una niña desesperada. Luego, vi que seguías con tu vida; nunca dejaste de estar solo, por lo que menos me propuse acercarme).

***

Siempre tuve miedo. Tenía miedo de lo que sentía, de mostrarte demasiado y que fuese despreciado, de que no te gustase algo de mí, de que dejases de quererme. Tenía miedo de que me hicieras daño. Y, aunque no lo pareció, nunca quise lastimarte; te guardaba un gran sentimiento.

Disculpa, por no haber hecho prevalecer mi afecto sobre mi miedo.

***

No te asustes, no es obsesión. Es, más bien, una disculpa y un desahogo que hice formar parte de mi blog.

Lo siento… ¡Sé feliz!

María Rubio.

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